Regala una escapada
No regales algo para que coja polvo en la estantería. Una escapada se disfruta antes, durante y después: elegirla, hacer la maleta y cambiar de aire, aunque solo sea por unos días.
Para alguien especial, para compartirla o para darte ese respiro que llevas tiempo aplazado. Porque regalar tiempo, planes y recuerdos suele ser bastante mejor que acertar con otro objeto.